


El Cementerio Central, un lugar para encontrarse con el arte, la cultura y la historia.
Un cementerio como el Central de Bogotá, sirve para acudir a visitar no necesariamente a los muertos, si no también, para ver las obras artísticas que hay en este lugar.
Cada persona hace una definición propia sobre la palabra “cementerio”; a algunos les produce temor, otros les parece que es un lugar triste, aburrido y para muchas personas es una fuente de trabajo. Uno de los cementerios más populares de Bogotá es el Cementerio Central, no solo por estar allí las tumbas de ilustres personajes, mausoleos de gremios, asociaciones o de familias adineradas, personajes históricos y ciudadanos del común sino también por su valor cultural e histórico.
El Cementerio más popular de Bogotá
El Cementerio Central fue fundado en 1837, por una orden del Ministro Plenipotenciario de Inglaterra, una vez fueron prohibidos las exhumaciones de cadáveres en hospitales y los entierros en iglesias que no tenían en cuenta la salubridad pública. Varias tumbas recogen distintos significados artísticos, arquitectura neoclásica, mausoleos construidos al estilo griego y romano, lo cual permitió que este lugar tuviera fin turístico.
En 1984 fue declarado monumento nacional durante el transcurso de todos estos años se han enterrado distintos personajes como Francisco de Paula Santander, Gustavo Rojas Pinilla, Laureano Gómez, Luís Carlos Galán y Alfonso López Michelsen entre otros.
El Cementerio fue dividido en tres bloques llamados globo A, B y C en el año de 1957. En el Globo A se realizan los entierros de los personajes ilustres, de los miembros de asociaciones y de familias adineradas; en un bajo porcentaje hay ciudadanos del común, popularmente a este globo se le conoce como el cementerio de “los ricos”. Ni si quiera después de la muerte se quiere dejar de un lado la lucha de las clases sociales por sobresalir por encima de otras - ¿acaso, un muerto va al cielo por que tiene una tumba mas bonita que otra?. En el Globo B hay unas 18 mil bóvedas, en su mayoría vacías. Finalmente, en el Globo C se entierran a los N.N.; fue construido durante el gobierno del alcalde Enrique Peñalosa, el hoy conocido Parque del Renacimiento.
Los N.N del Bogotazo
Uno de los sucesos más importantes en la historia de Bogotá fue el del 9 de abril de 1948, cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán los bogotanos se sublevaron y realizaron una revuelta nacional llamada “El Bogotazo”. Durante dichos hechos, murieron aproximadamente 2500 personas.
Días después de los homicidios, incendios y saqueos a edificios y establecimientos comerciales las autoridades iniciaron el proceso de remoción de cadáveres que quedaron esparcidos en todo el centro de la ciudad. Todos estos fueron llevados en furgones hacia el Cementerio Central y fueron extendidos en una de las aceras del Cementerio en espera de los familiares que llegaran a reclamarlos. Muchos corrieron la mala suerte de quedar enterrados como N.N.
Saúl Cortes, es un ciudadano que tiene una marmolería al lado del Cementerio Central desde 1963, aunque cuando ocurrió lo del Bogotazo, él trabajaba como empleado en otro negocio igual al suyo, relata a través de su acento de cachaco y con su mirada perdida como si estuviera viendo lo que ocurría en 1948: “las ambulancias venían y los ponían allá en ese corredor del costado occidental (señala el costado de la carrera 24 del Cementerio) ahí les buscaban alguna identificación; después de cuatro días los iban botando a la fosa común; las familias venían a identificar los desaparecidos”.
A pesar de que ha pasado 59 años, los muertos del 9 de Abril, no han podido descansar en paz al parecer el Señor no escuchó la petición de “dale el descanso eterno y brille para él la luz perpetua”. Desde hace algunos años las personas que fueron enterradas en fosas comunes han sido el motivo de disputa entre el Distrito con los marmoleros, ciudadanos y otros que se opusieron a la construcción del parque del Renacimiento, antes el Globo C del cementerio. Religiosos, antropólogos y otros aseguran que encima de un campo santo no se debió haber construido un parque de recreación ciudadano. “En ese campo santo reposaban varios restos construir un parque era una violación. Un cementerio tiene su tradición, sobre todo en un pueblo católico como el nuestro” asegura Saúl Cortes.



Los cultos y actividades populares
Alrededor de un cementerio se tejen mitos, inventos, creencias y cualquier parecido a historias fantasiosas. El Cementerio Central no es la excepción, se dice que entre las columnas, cruces y edificaciones de este campo santo hay mujeres que según cuentan, le rezan a las almas de desconocidos, otros dicen que los brujos van a hacer “el entierro” que le devolverá el amor, a la mujer desesperada que pagó el servicio macabro. Y en entre otras, los familiares de los muertos ponen candados a las tumbas para evitar que se roben las flores o los detalles de plata puestos en las lápidas de las tumbas o lo que es peor, para evitar que los profanadores hagan de las suyas con los recién enterrados.
Por otro lado hay quienes se acercan a pedir favores y a realizar pactos espirituales en las tumbas de personajes como la del alemán Leo Kopp, el fundador de la hoy reconocida cervecera Bavaria. Muchos aseguran que don Leo les ha cumplido varias peticiones y “favorcitos”. Aún no se pierde esa costumbre histórica del hombre del mas acá de hacer un homenaje al del mas allá.
Los que trabajan en los alrededores como don Saúl Cortes aseguran que en su profesión se aprende que el que murió, murió; por ello no se debe creer en cuentos sobrenaturales.
La cultura alrededor de la muerte
Es tradicional que cuando una persona se muere, sus familiares lo lloren, lo entierren, le hagan duelo por algunos días y lo visiten varios años en su tumba hasta cuando la herida que dejó su muerte sane totalmente. En los cementerios están también los N.N, que son los muertos que no tienen la suerte de tener una tumba, unas flores o al menos una misa para pedir por su descanso eterno.
Aunque sean pocos los que resaltan el valor testimonial que se alberga en medio de los difuntos, lápidas, flores, celadores… del Cementerio Central, hay que tener en cuenta que allí está reflejada parte de la historia de nuestro país: esta plasmada en los nombres de las tumbas el desarrollo ciudadano y las características de nuestra sociedad. Las personas con dinero mandan a hacer unas lápidas ostentosas, y los que no tienen recursos le hacen a sus seres queridos unas cruces con pintura a mano.
La estratificación de las tumbas es el vivo reflejo de la sociedad de Bogotá y quizás de la misma sociedad nacional. El cementerio a veces parece sectorizado como Bogotá: en el norte viven los ricos y en el sur los pobres.
Significación
La culminación de la vida, la separación del alma del cuerpo, el cese de la vitalidad del cuerpo humano -y téngase en cuenta cualquier otro significado de la muerte- se debe entender a este fenómeno natural como una etapa del humano que nace, crece, se reproduce y muere. Se debe dejar de lado las explicaciones fantásticas y simplemente vivir la vida porque como dijo la mamá de Juanes, nuestro famoso cantante colombiano: “La vida es un ratico”.
Quienes no conocen aún el Cementerio Central deben asistir a sumergirse en este mundo arquitectónico, a encontrarse con la historia y la cultura y si son creyentes, a pedir un milagrito a alguno de los difuntos que allí descansan sin temer a que se les aparezca un fantasma o a encontrarse con las viudas que entran, le lloran a los muertos pero que nunca se les ve salir por la puerta por donde ingresaron.

Me gustaría contactar con quien lo escribió para conocer si tiene más material y escuchar más acerca de su experiencia (giovannin79@hotmail.com) cel: 315-412-52-44.
Gracias
me gustaria conocer el cementerio centrl y conoser el pantéon de la auf