Por: Eliana Valderrama
No es que esté elogiando el tener que montar en bus, pero al no tener carrito, toca verle las ventajas y resignarse a usarlo. El bus, colectivo, el “cheto”, el ejecutivo, replica de lo kitsh, o como le quieran llamar al servicio de transporte público, es casi uno de los inventos más perfectos que pudieron haberse hecho para los pobres, es barato por que uno paga el pasaje y no tiene que preocuparse por el combustible o por el parqueadero para evitar una multa de tránsito por paquearse por ahí o para evitar que los ladrones se le lleven el carrito. Además este transporte lo lleva a uno a donde “necesita” (aunque a veces toca caminar unas cuantas cuadras de más). Uno se encuentra con gente de toda clase y aprende distinguir la identidad cultural de la ciudad.
Cuando volví a vivir en Bogotá, me acuerdo que recién estaban inaugurando Transmilenio, era obvio que yo también quería montarme en el nuevo sistema de transporte de la ciudad que tenía pinta de europeo y del que todo el mundo hablaba. Lo hice un lunes, eran como las cuatro de la tarde, cogí una alimentador que me recogía en
En fin, ese bus iba muy lleno, me hice cerca de la puerta y cada vez que abría y cerraba casi me ahogaba presionada contra la demás gente. Mejor dicho, la primera vez en ‘Transmilleno’ fue traumática, por ello preferí en ese instante jamás volver a utilizarlo e intentar con el trasporte convencional
Fue duro acostumbrarme a la movida de coger bus, al principio uno todo un provinciano no sabe defenderse bien. Sin saber que al bus hay que hacerle la señal de pare con la mano desde que viene una cuadra antes, el bus paraba una cuadra después o simplemente se iba sin mí. Otras veces se me pasaba porque otros buses paraban a recoger los pasajeros que estaban a mi lado o simplemente iban tan llenos que no se les daba la gana de recoger uno más.
Ahora, qué decir cuando uno se sube al bus, va lleno, a uno le toca de pie a la intemperie de lo que pueda pasar cuando el busetero frena hasta donde le permita el pedal, cuando los tipos morbosos les gusta hacerse detrás de uno, cuando alguien va sostenido de la barra del techo del bus y de su axila sale un olor horripilante, o cuando alguien con una historia reforzada se sube a venderle desde un dulce hasta un cepillo de dientes.
El otro día fui víctima de la pisada de un tacón puntiagudo, de un sombrillazo de una señora que salió de afán a bajarse por la puerta de atrás y de la no devolución de dinero que me quedaba cuando pagué el pasaje con un billete de diez. Una conversación por celular del compañero de puesto casi me causa un daño en el oído o mejor dicho, en las neuronas, uno por que hablaba fuertísimo y dos, por que lo hacía con un lenguaje que yo creo que hizo retorcer a Cervantes y a Neruda en sus tumbas.
Es traumático, en serio, aunque a veces a uno se le olvida lo que se siente, pues la costumbre causa ese efecto; lo recuerda solo cuando ve por la ventana y al lado del bus va el que tiene carro, que va bien cómodo, con su Ipod escuchando la música que le gusta y no las rancheras que pone el señor del bus. También cuando es época de invierno, el tiempo y la plata invertidos en la peluquería quedan perdidos mientras esperaba a que pasara la bendita buseta, todo por que se agarró a llover y no tenía paraguas.
No sé si los que nos tocó esta pobre vida hayamos hecho mal en la antigua existencia; sólo pido que los santos nos escuchen, que las próximas administraciones distritales hagan al menos un esfuercito por hacernos a los bogotanos la vida más fácil, que así como se inventan cuentos para conseguir votos, se inventen algo para mejorar el transporte.
No lo digo solamente por el vía crucis que hay que hacer para trasladarnos de un lugar a otro, si no también por el problema coyuntural que esto causa: la contaminación ambiental emitida por los gases de estos buses, la sobreoferta de transporte que convulsiona la cuidad, las por lo menos tres horas de tiempo que cada ciudadano gasta subido en un bus (tiempo que podría utilizar durmiendo un poquito más), la compra de motocicletas por parte de ciudadanos que quieren dejar de montar en bus y terminan siendo estrellas negras, los empujones, los tipos morbosos detrás de uno y el olor de la axila del tipo del lado. Si los de corbata se subieran al transporte público, de seguro, trabajarían por cambiar todo esto.

enesto no sabendada
Te he leido varias veces. eres buena pero trata de ser un poco mas positiva , algunos no compramos carro porque no es inversion, es un gasto y yo he aprendido que si uno planea su transporte con inteligencia y con metodo , uno no sufre tanto , depende de las rutas y los horarios , yo por ejemplo no tengo carro , pero me voy en colectivo , sentada todos los dias y en las mañanas trato de salir temprano para evitar todas estas molestias de las que tu hablas , bogota es maravillosa aun con trancones y el transporte que tenemos .
agradezco mucho que te hayas tomado el tiempo de leerme. En eso de que avaces soy negativa es cierto, pero es simplemente una forma de plantear los problemas que a varios nos aquejan, cada dia le veo el lado bueno a las cosas, pero si escribiera todo lo bueno que veo y no lo malo, estaria diciendo que me conformo con todo lo que hay a mi alrededor. Con el transcurso del tiempo he realizado cosas como las que tu,me levanto un poco mas temprano o miro que transporte me queda mas facil. Espero leas mis demas escritos. Cuidate mucho y gracias por tu opinion, es muy importante para mi, me motiva a seguir escribiendo, cosa que me encanta hacer-
Lo de chatarrizar buses viejos es una forma disimulada de decir que en el futuro proximo, tambien los buses y busetas que no son transmilenio iran igual de llenos que los dichosos transmilenios.
En Bogota, segun la alcaldia, deben acabarse o reducirse al minimo todos los automoviles particulares, taxis y buses. Es la solucion de vender el sofa...
PAGO PIRAMIDE INVERTIDA
Según el esquema ponzi o sea conocido como las pirámides a los inversionistas del primer nivel se les paga sus ganancias con los del Segundo nivel y los del segundo nivel con los del tercero y así sucesivamente. Es decir que el nivel de pérdida a largo plazo es directamente proporcional al grado más abajo en que nos encontremos en esta pirámide. Esto quiere decir que en el problema de la crisis de los ahorradores de DRFE los principales perjudicados son aquellas personas que vendieron sus propiedades para invertir de últimos en este negocio y no recuperaron ni el capital pues esta entidad captadora de dinero cerro. Propongo una entrega de dineros en forma de pirámide invertida es decir que a los ahorradores que entraron de ultimo en este esquema se le devuelva el 100% del capital invertido, ya que ellos no han recibido ningún dinero y por tal motivo no han captado capital de otros inversionistas, los de un grado mas alto se le devolviera solo en caso de no haber recibido ninguna utilidad y si la utilidad ya excede lo que habían invertido entonces no se les devuelva y así hasta llegar a un grado de 0% de devolución de dineros en los niveles mas altos de la pirámide, pues seria el colmo que a personas que invirtieron hace ya varios anos un capital y se han lucrado del capital de los del nivel mas bajo del esquema ponzi , se les tenga que devolver algún dinero, estos conciente o inconcientemente, directa o indirectamente también son estafadores pues reciben del dinero que se les quita a los demás y aparte de todo se deben indemnizar seria el colmo que las personas del ultimo nivel del esquema ponzi deban sacar de su capital un buen porcentaje para pagarles a los del primer nivel de esquema. Este esquema de pago funciona sea o no sea pirámide pues los últimas personas que entraron no pueden pagar por los errores de los demás, pues estafa o no, pirámide o no estos últimos ahorradores son los 100% afectados y se les debe respetar el 100% de su inversión.